los 4 elementos
FUEGO
La ternura de la noche conurbana
La ternura de la noche conurbana
nosotros en
el patio, y es verano,
asadito de
falda en la parrilla.
En esta
villa hay historias con fuego
que no voy
a mentar porque esto es un poema
y a los
muertos, mejor dejarlos en paz.
Miramos el
fuego, o tal vez lo cuidamos
para tenerlo
de amigo
para que no
nos traicione.
Ronda de
mate o vino en la espera.
No hay
lamparita ni linterna que compita con su luz
de tan
bello, es un lujo
un
escándalo de rojos y naranjas.
Nos
conjuramos frente a él, en ronda
como dicen
que hacen los hombres desde siempre.
Queremos
hablar de boludeces pero él nos tapa la boca,
rompe el
hilo de la charla.
Entonces,
por cansancio,
nos
quedamos mirando el fuego, un poco idiotas
La
eternidad entre los carbones
sahúma de
asado el vecindario,
la noche
obscena de tanta estrella
y el
fueguito ahí
abrigándonos
quedo.
¿Sabés que
cuando miro para arriba
Agua
Ella cuando corre, canta y sana.
Que blues puedo cantarte, Agua,
que no haya sido ya cantado.
Estas aquí, en mi cuerpo
Soy vos, Agua
Y será el aciago día
con aguacero, como quería Vallejo,
el pobrecito, en París,
y con justicia un jueves
Pero en tanto no me muera
las cosechas seguirán llamándote
los amantes te usarán de excusa
para quedarse cogiendo en los cuartos
y vos vas solícita, hermoseando paisajes,
cobijando peces,
hamacando barcos en la mar,
mojándonos en tu leche de madre
dando de beber al que tiene sed.
Agua nuestra que estás en la vida
así en la tierra como en el cielo,
sangre transparente
Aire.
La danza en el aire
Parodian tules las sábanas en el tender
Por más que las hayas protegido sembrando
broches
el aire se puso viento
y va secuestrando lo que encuentra a su paso
Se lleva las hojas, los papeles se envuelven
a sí mismos.
Agarra el aire las basuras de la calle,
como un barrendero enloquecido
junta y desparrama.
Silba en los oídos, intenta volverte loco, suicida.
Y luego, se rinde,
ya en paz, se calma
Te acaricia la fresca del aire
Mientras levanta el oleaje de la ría
Para congraciarse con vos.
Baila un poco más acá del cielo
una bolsa de nylon medio rota
Remeda un barrilete blanco
quiere ser, a tu mirada,
un pájaro de esos que hay cerca del mar,
de los que no sé el nombre,
blanco y herido.
Que baila,
cae,
ensucia la calle
cae,
ensucia la calle
vuelve a ser bolsa
en la roña habitual
de todo fin de fiesta.
de todo fin de fiesta.
Terrón en
mano
para conocerte
alucino embarrarme y olerte,
Tierra,
con la trucha pegada al piso.
Intento recuperar eso que he perdido,
o mas bien, que nunca tuve.
Y con las patas en el barro
ensuciarme en tu pureza
que las ancianitas conocen y a mí no me fue dada
Tierra que sos cacharro, que sos mortaja,
que sos el camino mismo.
Amarroname
que necesito volver a lo primario
y ensuciarme en vos,
engrasarme las manos
con tu ungüento
sanador,
como hacen en ritual
los que saben sacarte cosas de adentro
-cosas que alimentan-
preñándote con su sudor hecho laburo.
Alfarera de las cosas, Madre Tierra
paridora de maravillas
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